¿Qué es el Síndrome de Disfunción Cognitiva (SDC)?

El Síndrome de Disfunción Cognitiva (SDC) se trata de una enfermedad que afecta a gatos y perros de edad avanzada, habitualmente a partir de los 8 años. Es conocida como el equivalente a la enfermedad de Alzheimer en humanos debido a la sintomatología y forma de presentación.

Y, ¿cómo se puede detectar?

No es fácil describir la sintomatología asociada a esta patología ya que es muy amplia y diversa, pero a menudo se manifiestan cambios de comportamiento con la edad, por los que no parece haber una causa asociada y que no responden a tratamiento. Los síntomas son similares a los de la enfermedad de Alzheimer. Estos son: olvidos, desorientación, cambios en el comportamiento, trastorno de los ciclos del sueño, entre otros.

Lo más frecuente es que los propietarios se den cuenta de los cambios en el comportamiento y acudan al veterinario. Su veterinario realizará las pruebas pertinentes para poder realizar un buen diagnóstico. Y, una vez diagnosticado, se empezará con el tratamiento más adecuado para cada caso.

Pero, ¿cuáles son los cambios de comportamiento más frecuentes?

Los cambios de comportamiento debido al Síndrome de Disfunción Cognitiva pueden ser muchos, pero los más reportados son:

– Estar despiertos y paseando por casa durante la noche

– Quedarse parados, mirando un punto fijo, sin hacer nada.

– Estereotipias: movimientos con un patrón definido, repetitivo y sin ningún propósito. Un claro ejemplo podría ser dar vueltas en círculo.

¿Cuál es el tratamiento?

Un diagnóstico precoz acompañado de un protocolo terapéutico adecuado para cada paciente puede significar una gran mejora en la calidad de vida. El tratamiento para pacientes de Síndrome de Disfunción Cognitiva puede incluir pautas de comportamiento, pautas para la alteración del ciclo sueño-vigilia, fármacos, tratamiento dietético, etc.

Nuestra recomendación…

Observar nuestra mascota, detectar cambios en su comportamiento y realizar visitas periódicas al veterinario de forma más frecuente a partir de los 8 años de edad puede ayudarnos a detectar precozmente cualquier anomalía en nuestra mascota. Estas visitas deberán incluir una buena anamnesis, las analíticas recomendadas por el veterinario y las pruebas pertinentes en función de cada caso.