Siempre se ha relacionado cierta peligrosidad del gato doméstico con las mujeres embarazadas, principalmente ante el riesgo de poder trasmitir la enfermedad parasitaria denominada toxoplasmosis. En la actualidad muchos expertos consideran que no es un hecho alarmante, incluso el riesgo es prácticamente insignificante en felinos de interior, es decir, aquellos que no tienen contacto con el exterior de la vivienda y que se limiten a consumir alimentos de fabricación industrial.