Sí, las alergias alimentarias son muy frecuentes en nuestras mascotas. Se tratan de una reacción adversa a proteínas determinadas que se encuentran presentes en algún alimento diario de nuestras mascotas, como la ternera, pollo, lácteos…Ante estos, el sistema inmunitario las reconoce como algo extraño que hace falta eliminar y reacciona dando síntomas cutáneos como el prurito.

A diferencia de los humanos, las alergias alimentarias en mascotas se muestran a una proteína con la que han estado en contacto previo, a veces durante años, y no la primera vez que la ingieren. Es por eso, que los alérgicos alimentarios muestran cuadros cutáneos no estacionales que cursan siempre con prurito y que pueden afectar a cualquier parte del cuerpo, todo y que las zonas más frecuentes suelen ser la cara, orejas y patas.

¿Qué síntomas pueden presentar?

La sintomatología principal que generan las alergias alimentarias en nuestras mascotas es el picor que afecta, principalmente, a la cara, pezuñas, orejas, patas delanteras, axilas y la zona alrededor del ano.

También se pueden manifestar como síntomas gastrointestinales en forma de heces más blandas, gases, vómitos…, que son frecuentes pero no siempre están presentes.

La mayoría de las veces, los síntomas son iguales a los de la atopia, alergia ambiental, y presentan seborreas, infecciones de repetición, urticarias, vasculitis, caída de pelo y calvas en el pelaje…

¿Qué hacer frente a estos síntomas?

Si nuestra mascota presenta algunos de los síntomas mencionados, la mejor opción es ir al veterinario especialista que seguirá un protocolo que permita descartar otras posibles causas y recoger todos aquellos datos de la historia clínica y de exploración física que le permitan llegar a un diagnóstico final.

Si se sospecha de alergia alimentaria hará falta empezar una dieta de eliminación, que consiste en la administración exclusiva de un pienso de proteína hidrolizada durante un mínimo de 2 meses sin interrupción.

¿Por qué es especial este pienso?

Este pienso es especial porque contiene proteínas que han estado fragmentadas en trozos muy pequeños, con tal que el sistema inmunitario no las reconozca ni reaccione contra ellas. Si el animal tiene alergia a esta proteína, dejará de presentar sintomatología durante el tiempo de duración de la dieta de eliminación.

La manera de asegurarnos que la mejora no ha estado casual, es realizar una dieta de provocación. Siempre bajo la supervisión y las instrucciones del especialista veterinario, consistirá en la reintroducción lenta de los alimentos que comía en el pasado tu mascota.

El alérgico alimentario empeorará cuando vuelva a tener contacto con la proteína que le causaba el problema.

Hay que tener en cuenta que no es nada recomendable realizar la dieta de eliminación a través de dietas caseras, ya que es muy difícil asegurar la eliminación de la proteína que causa la alergia. Es por eso que siempre recomendamos la dieta comercial como la mejor opción para obtener unos buenos resultados.

Ahora que ya conoces qué es y cómo afectan las alergias alimentarias en mascotas, cuando observes algunos de estos síntomas, no dudes en visitar el  Hospital Veterinari.