Existen muchos tipos de enfermedades infecciosas transmitidas por parásitos externos que afectan a nuestros animales de compañía. En este artículo, te vamos a proporcionar más información sobre las enfermedades parasitarias más frecuentes. Todas ellas se pueden diagnosticar con una sencilla analítica sanguínea.

Leishmaniosis

Es una enfermedad infecciosa causada por un parásito microscópico que llega al perro (y más raramente al gato) a través de la picadura de un mosquito del género flebotomos.

Los signos clínicos que encontramos en los animales afectados son múltiples y variados.

De todos modos, lo más habitual suelen ser: adelgazamiento, problemas cutáneos, crecimiento excesivo de las uñas, problemas oculares, afectación en riñón e hígado, sangrado nasal, etc.

La prevalencia en nuestro país es superior al 70% y se trata de una enfermedad crónica para la cual no existe un tratamiento curativo, por lo que es muy importante la prevención mediante insecticidas repelentes (pipetas), collares antiparasitarios, y otro tipo de productos específicos para intentar disuadir la picadura del mosquito.

El pronóstico es muy variable, habiendo animales que tienen una recuperación “definitiva” (no están curados, pero nunca vuelven a mostrar signos de enfermedad), otros que presentan una recuperación temporal (van teniendo recaídas a lo largo de su vida), y, en el peor de los casos, los que presentan un desarrollo fatal (cuando se ven afectados órganos vitales).

Ehrlichosis / Anaplasmosis

Tanto Ehrlichia canis como Anaplasma Platys son agentes transmitidos por la picadura de un tipo de garrapata muy frecuente en nuestra zona.

Los síntomas principales son: decaimiento, cansancio, falta de apetito, mucosas pálidas, fiebre, sangrados nasales…  A nivel interno puede producir anemia, disminución de plaquetas y de glóbulos blancos (baja las defensas del animal), y puede afectar a órganos vitales como el riñón, hígado, bazo, pulmón y sistema nervioso central.

Es muy importante diagnosticar la enfermedad lo antes posible ya que con el tratamiento adecuado la evolución suele ser muy buena. Sin embargo, si se cronifica, el animal puede recaer en cualquier momento de su vida dando lugar, en algunas ocasiones, a problemas irreversibles.

Un control estricto de las garrapatas con productos adecuados (collares, pipetas, pastillas) es el mejor método de prevención en este tipo de enfermedades.

Dirofilariosis

Conocida comúnmente como enfermedad del “gusano del corazón”, la Dirofilariosis es transmitida también por la picadura de un mosquito.

Afecta a perros y gatos y al principio de la infección no se presentan síntomas. Éstos empiezan a aparecer progresivamente y pueden tardar incluso años. Los más habituales son: tos crónica no productiva, dificultad respiratoria, intolerancia al ejercicio, adelgazamiento, desmayos, apatía, etc. habiendo riesgo de tromboembolismos que pueden llevar a la muerte del paciente.

Hay que tener cuidado con el tratamiento ya que si no se administra adecuadamente puede ser perjudicial para nuestra mascota.

Como podéis imaginar, en este caso también es muy importante la prevención. El tratamiento profiláctico de elección se basa en la administración de un antiparasitario específico, ya sea vía oral o en spot-on, mensualmente. Por lo general, se empieza un mes antes a la época de riesgo y se acaba un mes después.

 

Éstos, son solo unos ejemplos de la multitud de enfermedades que pueden transmitir tanto las pulgas, las garrapatas y los mosquitos. Por ello, lo mejor que podemos hacer para proteger a nuestras mascotas es llevar un control estricto de los parásitos externos mensualmente y de los internos trimestralmente. Es muy importante hacerlo durante todo el año, ya que, aunque en los meses de más calor es cuando hay más riesgo de contagio, están presentes en cualquier época del año. También recomendamos hacer análisis de sangre de forma periódica para poder detectar de forma precoz las enfermedades en caso de que se hayan infectado.